El desafío

Diseñar un hotel para viajeros del mundo, que vienen a encontrar un norte. El espacio entendido como refugio en la ciudad porteña.


Pharos —faro, en griego— funciona como concepto. El hotel no decora la ciudad: la ordena. La marca no decora al hotel: lo orienta. La función del faro es producir un punto fijo para quien llega sin uno, y eso es lo que la identidad tenía que hacer.



El sistema impreso se desarrolló con la misma economía. Stocks oscuros, líneas de dibujo arquitectónico, recortes de paleta acotada. La identidad funciona como un dispositivo.



El sistema completo se desarrolló hasta este punto: logo, variante cromática, papelería, amenities, empapelado.


La propuesta no llegó a presentarse al cliente. Queda como registro de un proceso — y como evidencia de que el trabajo de diseño existe también en los proyectos que no se materializan.

Branding